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Adolescencia: lo normal y lo que ya preocupa

Actualizado: 19 nov 2025

¿Lo normal-normal o lo normal de preocuparse?

La adolescencia es rara. Muy rara. Un día quieren estudiar medicina, al siguiente montar una banda de rock sin saber tocar la guitarra, y al otro se encierran en su habitación tres días como si fueran ermitaños medievales.

Hasta cierto punto, todo eso es normal. Ser adolescente es como ser un experimento a medio hacer: todo está en construcción, todo es prueba y error (mucho error), y los cambios de humor y de identidad son parte del camino.

Pero… ¿y si no es solo adolescencia?

¿Y si esa tristeza no es simplemente una mala racha?

¿Y si ese “todo me da igual” ya no suena a rebeldía sino a vacío?

¿Y si ese aislamiento no es introspección, sino una señal de alarma?

Aquí está lo complicado: distinguir entre lo esperable y lo preocupante. Porque cuando algo se pasa de la raya, muchas veces llevamos meses justificándolo:

“Está en la edad”.

“Ya se le pasará”.

“Yo también era así, y mírame ahora”.

La realidad es que hay momentos en los que no basta con esperar a que pase. Hay señales que indican que un adolescente necesita atención y acompañamiento, y detectarlas a tiempo puede marcar la diferencia.

Tres cosas en las que fijarse

  1. Cambios bruscos y mantenidos en el tiempo: no hablo de un mal día, sino de semanas en las que el adolescente pierde interés por lo que antes le motivaba, se aísla o cambia radicalmente de humor sin recuperar su equilibrio.

  2. Afectación en lo básico: cuando deja de dormir bien, pierde o gana peso de forma repentina, baja su rendimiento escolar sin explicación o muestra un cansancio constante.

  3. Lenguaje de vacío o desesperanza: frases como “me da igual todo”, “no sirvo para nada” o “no tiene sentido” son señales de alarma que no conviene minimizar.

Estar atentos a estas señales no significa vivir con miedo, sino reconocer a tiempo cuándo lo que parece normal puede estar pidiendo ayuda. Porque la prevención empieza escuchando y acompañando antes de que el problema crezca.


En un artículo de Esvidas, un grupo de centros especializados en el tratamiento de adicciones, se explica cómo pueden actuar las familias cuando sospechan que su hijo o hija está empezando a usar drogas o a desarrollar una adicción. Leer más aquí



 
 
 

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