
De 20 años atrapado en malos hábitos a guiar a otros hacia la salida
Durante dos décadas el consumo dominó mi vida. Hoy transformo esa experiencia en apoyo real para quienes atraviesan lo mismo que yo viví.
No soy un experto que habla desde la teoría, hablo desde las cicatrices y la esperanza.
Mi misión es acompañar a personas y familias para que encuentren el camino de salida
Crecí aprendiendo a tapar lo que dolía. A aparentar que todo iba bien. Pero dentro, la ansiedad, la inseguridad y el vacío pedían a gritos un escape.
Y lo encontraron. Alcohol, consumo, autoengaño… Todo lo que sirviera para huir. Y cuanto más huía, más me perdía.
Durante años fui funcional. Trabajaba, salía, reía. Nadie lo habría dicho.
Pero vivía en piloto automático.
El infierno
Las mentiras me rodeaban. A los demás, pero sobre todo a mí.
Decía que lo tenía controlado, pero ya no controlaba ni mi propia voluntad.
Tocó fondo muchas veces. Pero no fue una caída épica. Fue lenta, silenciosa, como el goteo de algo que sabes que un día se romperá del todo.
Hasta que un día, me rendí. No como derrota… sino como inicio.
La caída
Pedí ayuda. Por primera vez sin disfraz, sin sarcasmo.
Y empecé a construir desde cero. Con miedo, pero con determinación.
Y fue ahí, en ese proceso de reconstrucción, donde encontré la comedia. No como un escape… sino como una herramienta brutal para sanar, comprender, liberar.
Y desde entonces, no he parado.
El renacer
Mi historia en 3 actos
¿Qué hago hoy?
Hoy trabajo desde el escenario y fuera de él.
Uso el humor como arma, y mi historia como puente.
Doy monólogos donde el público ríe, llora y se ve reflejado.
Acompaño a personas y familias atrapadas en el consumo.
Doy charlas, intervengo en casos reales y construyo espacios como TERONCA para transformar el dolor en proceso.
No soy un gurú. No tengo fórmulas mágicas.
Pero si algo sé es que salir se puede. Y ayudar es posible
Si has llegado hasta aquí, quizás no sea casualidad.
Quizás te has sentido identificado.
Quizás alguien que quieres necesita ayuda.
O quizás solo quieras hablar con alguien que ha estado ahí.
Aquí estoy. Escríbeme. Prometo leerte con la verdad que me hubiera gustado encontrar en mis peores días.


